Arrasado. ¡Nos han arrasado! De esta manera tan gráfica valoraban algunos de los candidatos de la CEOE el resultado arrojado por las urnas el miércoles en las elecciones a la Cámara. Entraba dentro de lo previsible aunque nunca nadie pensara en unas diferencias tan abrumadoras, máxime después de una campaña mediática tratando de recabar el voto que se ha mostrado totalmente inútil. Aunque también nosotros en la información damos el número de siete como el de vocales que después de las elecciones “controla” la asociación que lidera Agustín de Grandes, la realidad es tan solo son tres ya que Javier Heredia a pesar de su condición de afiliado a la CEOE, siempre estuvo en el otro lado y Sánchez-Seco a raíz de la decisión de Agustín de Grandes de apoyar a Cercadillo decidió dar la “batalla” por su cuenta. Al final Cercadillo, Fertinatura y Mariano Hervás es su saldo neto a beneficio de inventario.
Probablemente, si en un primer momento de Grandes hubiera visto posibilidades para su organización es seguro –y tenemos razones más que justificadas para pensarlo– que no hubieran declarado explícitamente su apoyo a ningún candidato y que hasta pudiera haber sido él, después de entrar por coptación. Aunque eso queda ya para la especulación y especular ya no tiene sentido.
Que de más de doce mil electores tan solo un diez por ciento ejerza el derecho al voto y de ese diez solo un dos por ciento lo haga de manera presencial, nos habla de una institución que no concita para nada el interés del empresariado en general. No podía ser de otra manera después de vivir tantísimos años como un ente al margen de la sociedad, aunque tras la apertura a la misma en esta etapa que se cierra y con los cuatro años más que tenemos por delante, y otros tantos, tal vez la situación empieza a cambiar.
Más patética resulta la situación de la CEOE que después de todo el esfuerzo y el trabajo realizado a penas ha sido capaz de acercar a trescientas personas a las urnas. A caso sería una incongruencia preguntar a quien representa. Que todo un personaje como Ángel Escribano, por poner un ejemplo, que ha querido liderar la defensa del comercio de Guadalajara frente a la llegada de las grandes superficies no salga elegido por su sector, es como para que se ponga a pensar.
Está claro que el empresariado de Guadalajara no puede seguir dando la misma imagen de desunión y enfrentamiento. Javier Heredia, que dicho sea de paso es el que tiene todas las papeletas de ser propuesto por un comité ejecutivo compuesto por los mismos vocales que en la etapa anterior –salvo el cambio obligado de Manuel Jiménez– puede ser el presidente que encuentre el consenso. Seguro que no será difícil llegar a él, siempre que el interés de la provincia y el general este en el ánimo de todos.
P.D.- A pesar de la azarosa etapa por la que ha atravesado la Cámara en estos días, la actividad de la misma no se ha visto en absoluto paralizada ni condicionada, ayer mismo el proyecto de biodiversidad presentado por la institución cameral ante el ministerio era reconocido como uno de los cuatro mejores, de entre sesenta del concierto nacional.
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