Los
pueblos del Alto Henares
Un recorrido por las
sierras de la buena mesa
Pedro
Aguilar
Pedro Aguilar
En su nacimiento, el Henares es un sencillo arroyuelo
que mana de cuatro fuentecillas subterráneas
que van a para a una charca. Este decepcionante alumbramiento
del río más emblemático de nuestra
provincia, no debe coartar al viajero para emprender
viaje a uno de los rincones más castellanos
de toda Guadalajara. Al norte de Sigüenza, siguiendo
la carretera que nace tras el arco pétreo e
la plaza Mayor, na estrecha carretera conduce hasta
Horna cuyas nogueras ensombrecen el nacimiento del
Henares; Alcuneza, rincón gastronómico
de creciente relevancia y Mojares, un pueblo rozado
por el abandono en el que las casas a duras penas
se mantienen en pie.
“Henares donde nace. /Águila casi cumbre/
sobre sierra Ministra. Olor y pan,/ si el nombre./
Y lumbre. Siempreviva/ en el collar de pueblos/ de
Sigüenza. Tan mínima”. Este poema
de Pedro Lahorascala preside uno de los rincones del
pueblo de Horna. Tras él hay una torre de cuatro
pisos hecha de piedra, madera y argamasa. En sus entrañas
un reloj de pesas con una esfera cuadrada en la superficie
y una manilla que parece una flecha de veleta. Nadie
en el pueblo sabe con certeza los años que
tiene pero siempre lo han visto funcionando.
Horna es un pueblo pequeño de roca roja, con
una iglesia cuya espadaña, con siete pilastras,
sobresale en el paisaje en forma de pirámide.
El invierno es duro por estas sierras, pero a pesar
de ello varios vecinos aguantan todo el año
sin dejar el pueblo solo.
Siguiendo el curso del río, en medio de un
paisaje serrano repleto de encinas, quejigos, álamos
y nogales, aparece Mojares. Sobre el pueblo, rodeado
de ruinas por todas partes, una veja pared de piedra
vigila la vega. Debajo apenas hay vida, salvo en días
contados.
Tras Mojares, Alcuneza que cuenta con dos buenos restaurantes
ideales para hacer un alto en el camino. En el pueblo
hay un peñón hueco con una fuente que
sirvió de refugio de ganado y gente en tiempos
de guerra. Años después se instaló
en su interior un herrero que hacía rejas y
herraba las bestias. En la iglesia hay un corralillo
que fue camposanto y hoy sirve de escondite a las
parejas en el verano.
Pasear por estas tierras en primavera es uno de los
placeres más agradecidos de esta provincia.
Después de comer es obligado un paseo por Sigüenza
o una excursión hacia Pozancos para comprar
artesanía y visitar el taller de Carlos y María,
dos de los alfareros y ceramistas más laureados
de Guadalajara. En Pozancos hay una deliciosa iglesia
románica de la que ya hablamos en el número
anterior y que bien merece una visita.
El
dulce Doncel
Entre
las hermosas capillas que conforman la catedral de
Sigüenza destacan la de San Juan y Santa Catalina,
donde están los sepulcros de la familia Arce,
sobre los que destaca el de Martín Vázquez
de Arce, caballero santiaguista que murió en
plena juventud luchando por la conquista de Granada.
Su talla es de alabastro y se le ve recostado leyendo
un libro, revestido de atavío militar y con
una placidez en sus gestos digna del mejor tallista.
En todo el mundo se conoce a esta obra como el Doncel
de Sigüenza y está considerada una de
las joyas de la escultura funeraria de todos los tiempos.
Para contemplarla hay que sacar una pequeña
entrada que incluye un cicerone que va detallando
y explicando una por una todas las riquezas de esta
catedral, al mismo tiempo que da derecho a entrar
al museo catedralicio donde se recogen piezas de variado
estilo.
Sobre el Doncel se han escrito cientos de páginas
y en todas ellas se destaca la armonía de las
formas de la escultura y la calidez, la serenidad
de ánimo que irradia este soldado ilustrado
que, siendo casi un adolescente, murió en la
batalla. La dificultad creativa que supone que el
cuerpo descanse semi recostado, la supera el autor,
anónimo, con tal maestría que ha despertado
durante siglos la admiración de cuantos han
visitado la catedral seguntina.
| CÓMO
LLEGAR Y DÓNDE DORMIR
Cómo llegar: Por la
N-II hasta el cruce de Sigüenza. Desde
allí tomar bajo el arco de la plaza mayor
la carretera que sigue por el curso del río
Henares hasta Horna y Alcuneza. Para ir a Pozancos,
tomar la carretera con dirección a Atienza
y coger el desvío a mano derecha, a unos
10 kilómetros de la ciudad del Doncel.
Datos de interés: Excursión
ideal para hace compras de cerámica,
alfarería, antigüedades, trabajos
de cincelado, repujados y espejos típicos
de Sigüenza. No dejar de visitar la oficina
de turismo en la vieja ermita del Humilladero,
donde encontrarán toda la información
necesaria para hacer más completa su
visita.
Gastronomía: En temporada
las setas son una buena excusa para hacer turismo,
ejercicio y gastronomía. En otoño
abundan el níscalo y las diferentes setas
y boletus. Esta primavera hay alguna especie
debido a las lluvias abundantes durante el invierno.
La caza, el cordero, las viandas de matanza
y los postres de miel son valores seguros.
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